viernes, 18 de enero de 2019

Primera receta salada del blog! Sopa de lentejas con calabaza, dedicada a @madresfera y @AnetoNatural #estomeanetamuchisimo

Buenos días y feliz año!!

Tanto tiempo sin publicar y ahora va y me da por llevar la contraria a uno de los pilares del blog: las recetas dulces!! Pero no es la primera vez que estoy a punto de saltármelo y al final he decidido hacerlo. La razón: este concurso madresférico y que los chicos de Aneto se lo han currado para convencerme. Vale, sí, soy una "vendida", pero es que en casa nos han salvado taaaaantas y taaaaantas cenas con sus calditos ricos que se lo merecían. Ellos, y la receta que os voy a comentar a continuación, que es de la Termomix (la última incorporación a la familia) y que seguro os va a encantar. Si además conseguís prepararla con vuestros hijos como fue nuestro caso, seguro que están encantados de comerla, que tiene puntos extra ;))

Sopa de lentejas rojas con calabaza y romero

Ingredientes:

200g de cebolla troceada (es mucha, pero como a mi no me gusta la usamos dulce y ñam ñam!)
1 litro de caldo de verduras Aneto
150g de lentejas 
500g de calabaza pelada y troceada en cubos de 3x3 aprox.
1 ramita de romero fresco
Sal y pimienta al gusto

Como os decía, nosotros la hicimos con la Termomix que es muy fácil ir siguiendo los pasos, pero si no tenéis robot de cocina no desesperéis porque realmente no es necesario, os comento la elaboración SIN ella:

Partimos y troceamos la calabaza y la colocamos en una fuente de horno, mejor con un poco de papel de horno debajo. Salpimentamos al gusto y la asamos durante un rato, lo que mande el horno, hasta que quede blandita pero no deshecha. En este punto, os podría decir media hora a 180º, pero lo cierto es que cada horno es diferente y lo mejor es vigilarlo. En la receta indicaba ese tiempo pero mi horno es mucho más rápido y casi se nos quema.

Por otro lado, troceamos la cebolla y la sofreímos. Mejor si lo hacemos directamente en una cacerola porque ya podemos incluir ahí cuando esté lista el caldo Aneto, el romero y las lentejas (mejor que hayan estado en remojo por lo menos un par de horas). Ponemos a fuego medio hasta que las lentejas cogen el punto (a vuestro gusto, a mi me van al dente) y añadimos sal, pimienta y agua si lo consideramos necesario por el tiempo de las lentejas.

Incorporamos la calabaza dejándola unos minutos para que se atempere y servimos!

Os sorprenderá la calabaza si no estáis acostumbrados a utilizarla, está deliciosa. La verdad es que la receta lleva bastante cantidad, pero si al servir os parece demasiada, podéis quitarle una parte y tomarla como acompañamiento de otro plato, o espachurrarla y hacer un puré.
Imagen relacionada

Ps. La semana que viene prometo traeros un tiramisú casero de Jaimie Oliver, para compensar ;)

jueves, 6 de septiembre de 2018

Grandes decepciones de la historia de la literatura 1

Estos meses todos, o casi todos, hemos estado de vacaciones y ha habido una imagen que me ha llegado desde varios sitios recordándome la que fue una de mis Grandes Decepciones en la Historia de la Literatura. En este caso, no se trata de un libro, sino de una librería, como os contaré más adelante, pero este hecho me ha animado a sumarme a esa corriente que pretende acabar con el bonitismo y buenrollismo de las redes sociales, donde todo lo que se cuenta es maravilloso, o está maquillado para así parecerlo.

En realidad, rompo con un dilema “moral” que tengo desde hace tiempo y que es si debo escribir también sobre los libros (y las cosas) que no me gustan. Hasta el momento no había publicado nada controvertido, simplemente me lo había callado, pero creo que también es bueno hablar de las cosas que no nos gustan y abrir el debate para que otras opiniones nos hagan abrir los ojos y ver si estamos en lo cierto o no.

En este caso, la motivadora de esta entrada ha sido una fotografía que vi en twitter de la librería Lello, en Oporto, con un titular en el que se comentaba que habían estado esperando tres horas de cola para poder entrar allí a comprar un libro. Me llamaría poderosamente la atención el hecho de esperar 3 horas para comprar un libro (¿de verdad alguien espera 3 horas para comprar un libro y no se va a otra librería?), si no fuera porque conozco la librería en cuestión, una de las más turísticas y visitadas del mundo, por ser donde se rodaron algunas de las escenas de las películas de Harry Potter.





Tuve la oportunidad de visitarla hará unos 10 años, en un viaje a la ciudad de Oporto, y por aquel entonces fue una parada obligada ya que yo también había leído que era una librería maravillosa y no quise perdérmela. Por suerte, está en un barrio precioso con un montón de tiendas chulas alrededor, y muy cerca de nuestro hotel.

La primera decepción fue el tamaño de la tienda, ya que la imaginaba tremendamente grande (como la biblioteca de Harry Potter) y en realidad es bastante pequeña. El ancho es el que veis en la imagen, no tiene mucho fondo y solamente un piso. Los libros están bastante apiñados y cuesta pasar entre los turistas para poder verlos.

La segunda decepción tuvo lugar cuando fui a buscar un libro para comprarme. No tenía nada en la cabeza y solo quería un bonito álbum ilustrado en portugués para mi colección, un recuerdo diferente. La sección infantil estaba al fondo del todo, era minúscula y todos los libros que vi los conocía ya en castellano. Es decir, todos eran grandes éxitos y traducciones, pero nada de producción propia ni editoriales independientes. Al final, encontré un álbum de Pessoa que, aunque esta editado también en castellano, por lo menos estaba en su idioma original. Tampoco había nadie allí ni para aconsejarme ni para mostrarme tesoros escondidos en las estanterías.

En aquella época no había que esperar horas para entrar, afortunadamente, porque si ya me decepcionó la visita, imaginad. Solamente esperamos unos minutos para pagar, mientras cobraban a la persona que estaba delante, y fue donde tuvo lugar la tercera decepción: el dependiente (que no librero) le estaba explicando que todos los artesonados del techo, la escalera y las paredes son falsos, están hechos de escayola y pintados para que parezcan de madera. Tiene su mérito, desde luego, pero decepciona un poco saber que el decorado es “cartón-piedra”. 

Si volviera hoy a visitar Oporto, cosa que me encantaría, también volvería a visitar la librería Lello, soy así de friki, pero seguro que si encontrase una cola como la de la imagen me daría media vuelta y me iría, ya que por mi experiencia no merece la pena en absoluto.


¿Y vosotros? ¿Habéis visitado la librería Lello? ¿Qué os pareció?

viernes, 17 de agosto de 2018

Teresa la princesa, tipiti tipitesa


Hace unos días os hablaba de mis impresiones en la última Feria del Libro, con sorpresas y decepciones. Y para empezar a mostraros los libros de este año, prefiero hacerlo con uno que fue una bonita sorpresa y que se ha convertido en uno de nuestros favoritos en casa, sobre todo de Martina y Olivia, porque yo ya no intervengo en la lectura, creo que lo hice la primera vez y después ya pasó a ser todo suyo.




Margarita del Mazo es, además de una buena y admirada amiga, una apuesta segura, aunque este año confieso que no iba a pasar por su firma. Bueno, en realidad sí que pasé un día y vi una fila tan larga esperando que me fui, pensando en que por suerte con ella coincido durante el año en las librerías. Sin embargo, un segundo día fui con una amiga que quiso acercarse y por suerte no había tanta gente esperando, así que para allá fuimos. 

Charlar con Margarita siempre es un placer y te llevas grandes ideas y recomendaciones, aunque a veces no sean sus propios cuentos (ya os contaré la historia del koala Kevin) y esta vez me recomendó en de Teresa la princesa, que acababa de publicar con las maravillosas ilustraciones de Ceci Moreno. Me habló de la canción clásica, que yo no conocía, y mi amiga y ella me la cantaron. Y claro, me encantó y me lo llevé para casa.

Cuando se lo leí a Martina le hizo muchísima gracia y como es muy sencillo de “leer” siguiendo las ilustraciones, enseguida se aprendió el ritmo y el estribillo y desde entonces es ella quien lo lee sola o a Olivia, que le encanta escuchar cuentos (y ahora también comérselos).

Me parece maravillosa la colección de libros creada por Margarita y Ceci. Muy en el estilo de la colección De la cuna a la luna, de Kalandraka, pero con historia y unas ilustraciones muy divertidas. Al final los tenemos todos y son ideales tanto para bebés, por la música, el ritmo y el colorido, como para niños más mayorcitos, que se ven reflejados en las actitudes e imágenes de los protagonistas. También son fantásticos para cuando empiezan a leer, si aprenden a hacerlo en mayúsculas, pues además de estar así escritos tienen un texto sencillo y repetitivo que les ayudará a seguirlo fácilmente.

¿Y vosotros?  ¿Conocíais la canción de Teresa? 
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